Lágrimas De Luna. Capítulo 50. ( Primera Parte)

 Hola  ¿cómo están?  hoy  les traigo un  nuevo  fragmento de mi historia.

Capítulo 50

 Heli estaba  molesta  porque  Amelia  no le contó que se   reconcilió con  Sebastián  y  se  enteró  por   medio de  Seirim  cuando era   necesaria  su presencia para  ponerle  una trampa  a Úvatar.  Apenas   hablo  con  Amelia mientras estuvieron  en el inframundo  y cuando  ella se  acercó  .  Heli    se puso a leer   el hechizo  que iba a practicar   aunque  para  este  punto  lo sabía  de  memoria. 

— ¿Heli sigues  molesta?

Heli miró  a  amelia  y  forzó una sonrisa —  No,  pero estoy ocupada  todo  depende   de este  hechizo. 

Amelia  puso la mano  en  el libro  aunque este   le  quemo  —  Te lo iba  a contar  el  día  que nos viéramos. Heli  podemos  morir  en este  ataque  y tú sigues  molesta  por  algo tan  tonto

—  No es  tonto,  es  como si no me  tuvieras  confianza.  Antes  nos  contábamos  todo. 

—  Tú no   me contaste  cuando entraste  con  Seirim.

—  Eso  es diferente.

Is  entró  furiosa  Amelia  y  Heli  estaban  en uno de sus  salones. 

— Vanora  ya  puso la  trampa, entro en la  casa  de  Mercader .  Déjense  de tonterías  y  arreglen sus problemas  de una  vez  que  debemos pelear.  Ya no son unas  simples  humanas  tontas.

Heli  y  Amelia   querían  golpear   a  Is  y en lugar  de hacerlo se rieron  y se  abrazaron mientras  la demonia ponía los ojos  en blanco.  Luego  de unos minutos  fueron  al cielo  azul  y Amelia se disfrazó de  Ana.


Úvatar  traspasó  el portal que lo conducía  al cielo  azul.  Se  sintió  algo emocionado por  conocerlo al fin.  Aher  nunca  lo  dejó  ir  a  aquel maravilloso   por más que  proclamaba  su amor  siempre  defendió   la privacidad  de  su lugar de trabajo. 

Ahora   el cielo  azul  sería  suyo.  Respiró hondo temía   otra  vez    ser  vencido  fue  muy   fácil  sacarle  la  verdad  a los  hombres  de  Vanora.  Sin  embargo,   no  se dejaría  vencer  tan  fácilmente  .  Dudaba  que   fuera una trampa   la rubia  tonta  que  Aher  eligió como sucesora  fue  su peor  error. Caminó junto  a Azidahaka  por  las nubes     y el cielo estrellado lo que los  simples humanos llamaban  el purgatorio.

Un muchacho    de  cabellos dorados  y    cuerpo  enclenque  estaba   apoyado en la puerta  Junto  a  él   se  encontraba  un hombre     asiático    que  miraba  el reloj   como esperando una  señal.

Úvatar  miró a Lebara  para  que  active  su  arma  y   duerma      a los  dos  recolectores.  El científico   sonrió,  servilmente  y luego  de inclinarse   en forma de  saludo presiono un botón que hizo  que    los  dos recolectores       se  quedaran inertes.

Luego  caminó   en  busca  de  Ana  ella  estaba    en  un cuarto  cerrado  que parecía    una portería. La muchacha se  encontraba  acostada en un sillón  viejo como si estuviera resignada  a su destino.

Úvatar hizo  que entrara    Lebara  por si acaso era una  trampa.  Ana   miró extrañada  al hombre se incorporó asustada  y preguntó    al científico.

— ¿Quién eres?

Lebara   le hizo   señas  a  Úvatar  había  sido para el  fácil forzar la puerta.  El demonio elfo  entró  y  Ana  gritó del miedo.

— Parece, que  aún me  recuerdas  en tus  sueños.

—  De mis pesadillas. 

Úvatar tocó la quijada de  Ana.

 —  Serás   más  fácil  de doblegar  que tú hermana.   

—  No  hables,  de mi hermana  te  odio por todo  el daño  que le hiciste sufrir. 

— Sufrirás por todo lo que me hizo  tu hermana.  Me  voy  a divertir   asustándote   ratoncito. 

Úvatar  rio   y observó el cuartucho  en busca    de  alguna  trampa ,  pero  todo parecía  normal  .  Hizo una señal  a  Lebara  y   Azidahaka  para  que    empiecen   con  su  ejército  de esclavos    a  doblegar a los recolectores.

Úvatar  se quedó solo  en ese cuartucho con  Ana que lloraba    asustada, sus  manos  cubrían  su  rostro .  

—  Es mejor  que me sigas.

Ana   no se movió.  

—  Ven.

La  muchacha  se quedó  en su sitio, llorando a  mares.

— Muévete  o   recibirás  un  castigo.

Ana no le hizo  caso  y  se quedó en su sitio.  Úvatar  furioso  tocó   el cuello  de  la chica con deseos  de   asustarla  y doblegarla para que cumpla con sus  deseos.

Cuando   Ana sintió  que   las garras  de  Úvatar  en su  cuello dejó  de llorar y quito  sus  manos  de  su rostro.

Úvatar    dejó    de apretar el cuello  y  grito  asustado cuando   se dio cuenta de que la mujer  que    estaba estrangulando  no era   Ana  sino   su hermana  Amelia. Había   caído en un trampa.  

Les  deseo un genial  fin de semana  y les mando un  beso