Ilumina Mi Corazón Capítulo 4 (última Parte)

Hola ,  ¿cómo  están?   La  verdad  es  que ando algo cansada  y  feliz porque  ya es viernes.  Hoy  les traigo un nuevo  capítulo en donde  conoceremos  algo más  de  Zahra  y  su amigo Khalid  
 Capítulo  4 



Khalid  estaba  molestó  tenía  una  cosa  pegajosa  y  verde  en su cabeza.   Visitar  a Luke Dufrew  en su lugar  de  trabajo   y  forzarlo  a  tener  una conversación  con él  fue  un error .  En  cierta forma   entendía  su  odio Luke  lo culpaba  de  perder    a su prometida y  vida tranquila. No  podía  seguir  en Ollscoil na draíochta agus asarlaiocht Avebury  ( Universidad  de  magia y  hechicería  de  Avebury)    luciendo  de esa  forma.   Se frotó la  cabeza  y  se dirigió  a su casa a  darse  un baño.
Estaba  preocupado por  Niebla  que  se había  quedado mucho tiempo  a solas. Cuando llegó a su  casa, desactivo  sus  protecciones  y abrió  la puerta  su perro aulló de la alegría, le  salto encima   tirándolo al piso y lamiendo su  rostro  con devoción.  El  mal día  y la sensación  de tristeza  se  le  paso  al sentir  el amor  de su mascota.  Niebla había  sido regalo de  Zahra; al principio pensó que  era  una broma por   parecer al  abuelo de Heidi.   Su amiga  siempre, se burlaba  de él  diciendo  que era  igualito a ese  personaje infantil  por su   barba  y  actitud  huraña. Sin embargo, el perro  fue lo segundo más  valioso que le dio Zahra. Ella  fue  su primera  amiga, la que  dio un nombre  y  una razón para luchar.  
Después   de  acariciar  a  Niebla fue  a su habitación ,  se  sentó  y empezó  a  quitarse  la  camisa. Tiró la prenda   en un cesto  blanco,  cansado  miró  como  la luz  del sol iluminaba  su  ventana.  Sin  desearlo  se puso a  recordar    su primer  encuentro con  la mujer a la que quería  como una hermana.Él  en esa  época   ni siquiera  tenía nombre. A diferencia  de  los  otros  recolectores  de  almas no era  humano,  ni tenía  historia pasada. Lo poco que le contó  Áxel  uno de los jefes  de  los  recolectores  de almas era  que  su madre era uno  de ellos y   se  enamoró de un demonio. Por  más que pidió conocer  sobre ella, nunca  recibió  mucha información.
Desde  que  tenía memoria  fue  cuidado por  Aher y Áxel  los  principales  jefes  de  los  recolectores  de  almas. Aher se  encargaba   de  colocar  las almas en los  seres  recién nacidos , mientras  su hermano   las  quitaba  al morir y  se las llevaba  a su hermana  para  que  pudieran  renacer,  ir  con  dios  ser  recolector  o  recibir  su castigo en el inframundo.
La mayoría  de recolectores  eran  humanos  que debían pagar  sus pecados.  Para  ellos Khalid  era  abominación  y  apenas  le  hablaban o  lo  tomaban en cuenta. Desde,  de que  tenía uso de  razón  quiso  probarle  a  Aher, Áxel  y  a los  demás  recolectores  lo valioso  que   era, para formar  parte  de su comunidad.

Eran como  las  6  de  la tarde   de  un día  común  y corriente.  Desde  a la  amenaza  de Úvatar,  los  recolectores  iban  en parejas  para  poder  defenderse. A Khalid  no le hizo  gracia  tener  que  ir  con  Aher  ya  que nadie deseaba  ser  su compañero. Aher  siempre  estaba  seria, solo  le hablaba  cuando tenía necesidad . 
Se  encontraron a las  afueras de  Edfu,  Su jefa estaba  vestida  con una túnica  y capa  blanca. Estaba  sentada  bajo un árbol y  se encontraba  distraída   mirando un relicario   muy raro.  Cuando  Khalid mostró  su presencia   hizo  una  mueca   de  desagrado  y  guardó la joya. 
—Llegas, tarde 777.
La  jefa  de  los recolectores  era  tan alta  como él  de  cabellos  dorados  y ojos  verdes.   Su  piel era  lechosa , tersa y su  rostro ovalado era muy bello. Aveces  cuando estaba segura que nadie  la  miraba   Khalid , descubría  tristeza  en su semblante. 
—Buenos tardes,  Señora  perdone la  demora.
Aher miró  con indiferencia  a  Khalid por respuesta.
—Vigila  el perímetro y no cometas  estupideces.  
Entraron  a  una  casa   de  un agricultor,   había  aves  de corral en la  calle, cierto olor animal  y  a sudor  en ambiente  . A pesar de que  pronto sería  de noche  todavía hacía mucho calor.  La arena  raspaba  los pies   desnudos  Khalid,   que  miraba   hacia una  casa sencilla  de adobe  con techo de  tronco. El patio estaba  rodeado  de mujeres  y  algunos  niños que jugaban en los  alrededores.
El recolector  casi  se rió   al ver  la expresión  de terror de Aher   cuando  uno  de  los  pequeños  parecía  acercarse hacia  ella.  Por  lo general los recolectores  eran invisibles a  menos que  lo desearan. Khalid  había  oído  casos  de niños que los podían mirarlos,  también  las   personas   con  los  sentidos  más  desarrollados  o  magia en su interior.
El pequeño que  hacía  pasteles  de   lodo con la arena,   mancho la túnica  de   su compañera. Khalid  no pudo   controlarse  y  se rió al oír  la maldición  de  Aher.
La jefa de los recolectores  lo fulminó  con la mirada  para luego entrar  a la  casa  en donde  colocaría  un  alma   a  un niño que  estaba  a  punto  de nacer. Khalid  estaba aliviado  de no tener  que ir  con ella   mientras   aseguraba  la casa  y a sus habitantes,  esperando   no encontrar  a Úvatar ni  a sus  hombres deseos  de  tomar  un alma  pura.
Dos mujeres chucheaban   en el patio,   aunque  él  no quisiera podía oírlas.
—Esa  niña, está maldita .
—Si fuera  Azeneth la alejaría  de aquí. No pondría   a mi futuro hijo en peligro.  —Lo que le  sucedió al  pequeño Sinhué  no  es  normal.

Khalid  dejó  el patio y entró  en una  bodega. No esperaba     ver  a una niña   de unos   nueve años ,  de ojos  verdes,  de estatura    pequeña y constitución delgada; amenazándolo  con un cuchillo.
—No matarás  a mi hermano,  te he visto antes  en la  casa  Merary cuando murió  su esposo.     
Khalid frunció el ceño y maldijo en  voz  baja.
Si eran vistos   podían alterar la memoria    de   quien los observaba accidentalmente,  de esa  forma pasar  desapercibidos.    Iba    a hechizar  a la pequeña.  No deseaba  que alguien les oyera sin querer. Tampoco quería que  Aher  se   enterara y  lo  retara por  su  descuido.
—No  te voy a hacer  daño.
—No,  te  creo.
Khalid  se  acercó más  a la pequeña, estaba a punto de lanzar su  hechizo.  Zhara  se puso   enfrente   de él  aún llevaba  su cuchillo.
—No  mates   mi hermano. Si  deseas  mi alma  te  la doy, pero  deja  mi hermano. No  deseo que le pase lo que le ocurrió  a Sinhué.
—No le haré  daño.  Fui enviado por  los dioses  a  ayudarlo a nacer .
—Mientes te vi, cuando murió  el  viejo Manu. Antes que fuera llevado al templo.
Khalid  tomó  de improviso el cuchillo dejando  desarmada  a la niña— No te  haré  daño.   Fui ahí  de orden de  los dioses a llevar ahk (alma)  del viejo  artesano.
Zahra se quedó  callada. no  creía  en  el  extraño y no  tenía  idea de  como enfrentarlo.   
Pasaron   varios minutos  mirándose. Hasta que la niña  le  gritó  — Mátame ,  de una  vez. Te  he visto en  sueños.  Sé  de  lo que eres  capaz.
—Nunca, he hecho  daño a nadie — le dio el cuchillo —. Si quisiera matarte  ya lo hubiera hecho.  
Zahra  iba a  discutir, cuando  sintió escalofrío. La misma  cosa  que mato   su mejor  amigo  se  acercaba  hacia ellos. Khalid  también  sintió, al demonio elfo. Como  le indicó  Áxel  puso  sus  pensamientos en  blanco  luego canalizó toda su energía  en una  barrera   de  fuerza   esperando   que  al  ver  la  casa  protegida  . Úvatar busque una presa más  fácil. Zahra miro  que el extraño palidecía  y  sintió que   el espíritu maligno  se  alejaba
—¿ Qué haces?
—Protejo  a  tu hermano y  a ti.
Ella se inclinó frente a  Khalid. El recolector  de almas  molesto   le  hizo pararse.
—No  soy  un dios,  para  que   te arrodilles.
—¿Qué eres?
—Un amigo.
Zahara  lo miró incrédula —. Yo, no  tengo amigos.  Las personas,  me tienen miedo.
Khalid   miró  la  tristeza que expresaban  sus hermosos  ojos  verdes  y  sintió empatía. Debía  borrar  los recuerdos  de la niña. Pronto  Aher lo buscaría  y  reprendería  si lo mirará  hablando con la pequeña.
Él  se acercó  a la pequeña,  estuvo a punto  de acariciar  su cabello negro, en lugar  de eso  dijo —Sé cómo  te sientes,  yo tampoco  tengo amigos.
—No, lo puedo creer.
—Es  verdad, mi origen impuro les molesta.
Zahra  pudo sentir  el calor que emanaba  del extraño. Miró  su expresión  de dolor  y  lo único que pensó fue en darle  la mano
—Me llamó Zahra  ¿quieres ser  mi amigo?
Khalid  tomó  su mano  y sintió algo cálido en su corazón.
—Sí.
La niña  le sonrió para luego  preguntar — ¿cómo te llamas?
—No tengo nombre, si alguien desea dirigirse a mí. Dice  mi numero soy el 7...
Zahra  hizo  una mueca, como  si  la hubiera insultado  Khalid  se puso  pálido,  temiendo que ella se enfade  con él.
—A los amigos, no se le puede nombrar por  un  número.  Te  llamaré Khalid, que quiere  decir  inmortal,  valiente  y  grande.
Khalid  no  supo qué  decir; así que le dio las  gracias.  Con tristeza  sintió que le llamaba  Aher. 
—Gracias,  Zahra.  Debo marcharme,  pero antes  de irme   — le dio una  piedra  de  color negro — cuando me necesites solo piensa  en  mí y  tócala. Enseguida  vendré a ayudarte.
Luego de eso  se marchó.  Volvería  horas  después  por  llamado  de la niña .  No esperaba  que al  verla;  ella   le  dé  un plato  dátiles y  que  se pusiera contarle sobre el nacimiento de  su hermano.
Muchas  noches  se   encontraron en secreto   y cuando Úvatar  amenazaba  la vida  de ella y la  de su hija.  Khalid  tuvo la idea  que lo encerró por muchos  años.
Un ladrido de  Niebla  hizo  que  el  recolector   volviera al presente.  
—¿Qué pasa  Niebla? —le dijo  al  perro. 
Zahra iba   a  ir  a casa  de  Khalid , pero su estómago rugió  del hambre  conociendo  a su  amigo,  dudaba que  hubiera  algo  de comer en su casa  además  de  galletas  de perro. Así que antes  fue  a   su restaurante preferido  de comida  china.   Desactivó   las  alarmas  y entró  en  una  hermosa  cabaña  en medio  de los  Alpes.  Niebla  la  mascota   de  Khalid  le   saltó encima   con alegría  de  verla  o  tal vez  porque    llevaba   entre  los paquetes pollo con salsa  de  ostiones.

Zahra    mimó  a  Niebla puso  los paquetes    en  una  mesa  de la cocina.  Mientras   el perro ladraba  del gusto .    La recolectora estaba  colocando   la comida  en   dos platos, cuando  apareció  Khalid.
— Me alegra que hayas... — Zahra  dejó la  frase  a medio terminar  por  la conmoción  de  ver   a  su amigo     con   un líquido  verde   fangoso en la cabeza,  su  pantalón  estaba  quemado  así como sus  brazos.
—¿Qué  te pasó?
—Luke Darius  Drufrew,  no quiere saber nada  de mí.
Zahra  sonrió .
—Será  mejor  que  te  des  un baño.  
Khalid  acarició  a   Niebla  por  unos  minutos, antes  de  ir  a  la ducha.
Cuando  salió la comida estaba servida  se sentó en una  pequeña  mesa junto a  Zahra.
Comieron  en silencio  ambos  habían tenido   un fin de semana  difícil  y  era la primera comida  decente  para  los dos.   La  primera  en  hablar  fue   Zahra .
—Úvatar  atacó  de  nuevo.
Khalid   tomó  un   poco de coca-cola  antes de  responder.
— Lo sé,  lo oí por  medio del enlace.  Por  lo menos  ,  pudiste  frenarlo y  Amelia  no sufrió ningún  daño.
— ¿Por  cuánto tiempo  podre  asustar a  Úvatar?

Khalid  se  sirvió  un par de rollitos  primavera, aunque   ya  no tenía  hambre.
—El  consejo se  reunirá mañana,   los  hombres  lobo  y los  vampiros  de  seguro  nos  apoyaran.  
— ¿Qué pasó con los  elfos  y los  hechiceros?
Khalid  dejó  su  rollito en el plato.
—Por  lo menos  van a asistir .  Fue  muy  difícil conseguir  apoyo de  Erembor .  El rey  Amras,  ni siquiera  deseaba  asistir  al consejo.  Por  suerte  pude  hablar  con  el  príncipe  Eru; espero  que  sea  nuestro  aliado.
En cuanto  a  los  hechiceros Agatha a regañadientes  nos  va a apoyar,  siempre  y cuando  Luke  esté protegido  y participe de las decisiones   para destruir a Úvatar .
—Pero,  si él  ni siquiera quiere verte.
Khalid    miró  a  Niebla  y le dio  lo que  le quedaba  de  rollitos.
— Si él; no quiere  verme.Tal  vez  hable  con otro  recolector  de almas,  con  alguien que   está involucrado  en el primer  hechizo.  Según,  Agatha  Luke  es susceptible a los encantos  femeninos.
Zahra  soltó   un suspiro.
—Dudo que pueda  cautivar  a un hombre.
—Eres  bonita  y  estamos  desesperados.
Khalid  tocó la mano  de  su amiga  y  ella  con  desgana sonrió.   No le  quiso contar   a  Khalid  sobre  sus  visiones en  las  que  Amelia sucumbía al poder  de  Úvatar.
Khalid  aún sosteniendo  su  mano  le  dijo — Si lo pudimos  vencer  una  vez  lo haremos  de nuevo.
Zahra  esperaba que eso fuera cierto  por  el bien  de  Amelia. 
A lo lejos  Úvatar estaba escondido y decidió que  debía poseer  a  Amelia antes  que se  reuniera  el consejo. Sonrió  ideando su nuevo plan.

Espero que les  haya gustado el capítulo  y les deseo  un buen fin de semana.