Capitulo 41




La propuesta

La lluvia caía Ivanek, se sentía lleno de paz. Siempre que había una tormenta dejaba que el agua lo moje y purifique, toda la vida se había creído indigno lleno de flaquezas, incapaz de amar o de recibir amor, pero esta ocasión no se sentía inicuo o triste, más bien era todo lo contrario.

Era libre, no porque Ballakar estuviera preso, o Yazna estuviera herida y a punto de ser castigada. Estaba libre porque Elizabeth lo miro más allá de su mestizaje, era libre porque dejo de sufrir y pensar en sus miedos. Se atrevió a vivir y a luchar, dejo de esperar que la vida se fuera entre sus dedos.

Miro a los ojos dorados de la mujer que le había devuelto el alma, y el corazón. Estaba preocupada y a punto de retarlo. Nunca la había visto más bella y seductora, a pesar de los golpes y cicatrices que la pelea con Yazna le había dejado y que pronto desaparecerían

Eli se puso preocupada cuando Ivanek salio de improviso, mientras le contaba a su hermana lo ocurrido. Colgó el teléfono y salio a buscarlo, él se veía tan feliz mojándose en la lluvia.

Se quedo mirándola y le ofreció la mano Eli acepto, nerviosa y curiosa. En la casa alguien tocaba el piano

Ivanek la acerco hacia ella y la beso. Luego torpemente empezaron a bailar, ambos eran muy torpes en su movimiento, aunque eso no les importaba a ninguno de los dos. Él le susurraba te amo mientras ella se pegaba a su cuerpo y lo besaba

Eli solo se deja llevar, no le importaba ni la lluvia o que se sintiera tan cansada de que apenas podía moverse, ver al hombre que amaba tan feliz la impulsaba a bailar y a pegar su cuerpo junto al de él para borrar cualquier espacio libre.

Ivanek empezó a besarla el cuello y le mordisqueaba la oreja, sus manos traviesas recorrían su espalda. Con torpes pasos de baile alejaron de la luz, la música dejo de sonar, solo sus corazones latían estruendosamente.

Estaban en medio del jardín en completa la oscuridad, pararon y se quedaron viendo el uno al otro, llenos de deseo y amor.

Ivanek fue el primero en reaccionar rompió la blusa Eli, que ansiosa lo miraba mientras se mordía los labios. Él se lanzó a sus senos, los devoraba con pasión, no le importo que pudieran descubrirlos la empujo hacia un árbol mientras le abría el jean con fuerza

-Te deseo, tanto que pienso que voy a morir sino veo tu cuerpo desnudo, quiero saborear cada contorno de tu piel hasta saciarme y volver hacerlo una vez más.

Acabo de pronunciar estas palabras y desnudo totalmente a Eli, en medio del jardín, a pesar de que llovía fuertemente

El agua fría mojaba el cuerpo de Eli pero no sentía frío

Solo percibía las manos Ivanek jugueteando con su centro incrustándose cada vez más adentro y su boca mordiendo sus pezones gentilmente.

Eli gemía llena de placer.

-Ay dios

-¿Qué quieres? Pregunto Ivanek subiendo por su cuello y mordiéndolo

-Desnúdate necesito sentir tu piel contra la mía

Él comenzó a desnudarse lentamente. Eli impaciente con un hechizo destruyó sus ropas y fue hacia él lo beso salvajemente y lo tiro al piso como si fuera una gata en celo.

-Te demorabas mucho, te necesito. Voy a morir sino te tengo dentro mió. Te amo tanto que me duele estar separada de ti

Ivanek la beso y penetro sin decir palabras.

Ella gritó y gimió del placer, él le tocaba la espalda para penetrarla más fuerte. Se quedaron mirando fijamente mientras se unían cada vez, a cada moviendo que sus cuerpos hacían al unísono se besaban expresando su amor. Cuando llegaron al clímax ambos lloraron por la felicidad de encontrarse juntos y saber que nunca más se alejarían.

Unas horas mas tarde Eli despertaba un lecho de rosas blancas y rojas Ivanek le hacia había hecho café con tostadas francesas y mermelada de fresa, que le iba dando en la boca.

-Esto es un sueño.- Pregunto Eli, luego de mascar un pedazo de pan.

-No es nuestra realidad, porque ni en mis sueños más locos hubiera podido imaginar alguien como tú. Eres mi luz cuando la oscuridad llena todo, eres mi alegría cuando solo deseo llorar Sé que estamos unidos y es una tontería comprometerte contigo por la forma humana, pero quiero decir a los cuatro vientos que soy tuyo y tú eres mía.

Sé que me equivocaré y te haré llorar a veces, sé que hasta querrás matarme por lo tonto que soy. Sin embargo, te amaré cada segundo del día e intentaré traer risas y sueños a tu vida.

¿Te casarías conmigo?

Eli solo lo beso como respuesta.

En ese momento supo que lo sueños no eran tan bellos como la realidad.

.